No conviene que cambie tanto de zapatos
ni que mi cabeza se la pase propagándose
porque ya se me está agotando el universo
Y yo que lo imaginaba infatigable
insondable
ahora sólo veo unas cuantas constantes
un grupito de terquedades
tímidas ellas
asustadas de muerte
¡Ah!, hagan algo, abísmense
entréguense al horror
entreténganme un poco que yo ya estoy harto
y el cielo no es más que una tapa herméticamente sellada
Ya sólo hace falta desgarrase un poco
desdoblarse así por encimita
para ver los rebaños, los enjambres
los micos enjaulados espulgándose en medio de bostezos y aullidos obscenos
los perros falderos bajo la lluvia temblando de impotencia
el espiral de serpientes mordiéndose la cola
Enséñenme a un hombre de verdad
¡a una mujer de verdad!
conviértanse en dioses o en demonios
revelen algo más que cicatrices suplicantes
o déjenme dormir en paz

